
El 7 de octubre la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario. Es la fiesta que le dio nombre al mes entero y la razón de que en octubre se rece el Rosario en tantas parroquias.
La fecha viene de 1571. Aquel 7 de octubre, mientras se libraba la batalla de Lepanto, las cofradías del Rosario rezaban en Roma por la cristiandad. San Pío V instituyó después una fiesta de acción de gracias —Santa María de la Victoria— que su sucesor Gregorio XIII quiso llamar del Rosario, y que con el tiempo quedó fija en el calendario el 7 de octubre.
Lo que se celebra no es una batalla. Es una confianza: que la oración sencilla y repetida de mucha gente corriente pesa más que la fuerza. Por eso la fiesta sobrevivió a los imperios que la rodeaban y hoy se celebra igual en una parroquia de barrio que en una basílica.
Tres siglos después, León XIII pidió que el Rosario no se rezara sólo ese día, sino todo octubre.
Cómo vivir el 7 de octubre
- Reza el Rosario ese día, aunque sea una decena. Los misterios cambian según el día de la semana: aquí están los de hoy.
- En familia o con la parroquia. La fiesta nació de gente rezando junta; sigue teniendo más sentido así.
- Con una intención concreta. La costumbre antigua es pedir por la paz: hay guerras de sobra para llenar cinco decenas.
- Si no sabes rezarlo, el orden completo cabe en una página: cómo rezar el Santo Rosario paso a paso.
La fiesta no pide nada extraordinario: pide que ese día alguien más rece el Rosario. Puede ser hoy, y puedes ser tú.



